Perspectiva / 49
Lunes 23 de Marzo de 2009 / El Nuevo Día
 
Roma se pierde en África

JOSÉ TORO A L FO N SO
CATEDRÁTICO DE PS I CO LO G Í A DE LA UPR


El papa romano parece que se perdió en su viaje al continente a f r i c a n o.

Anticipó su visita demonizando las intervenciones para la prevención del sida anunciando olímpicamente que el "que no se puede solucionar el problema del sida con la distribución de preservativos. Al contrario, su uso lo a g rava ".

Esto dicho en la antesala a su visita a un continente que tiene más de 22 millones de personas infectadas con el virus del sida.

Ya el papa Benedicto se había per- dido en la advertencia a la comunidad católica africana de que "las exuberantes y alegres celebraciones religiosas africanas no distorsionen la liturgia católica". Se refiere a la larga y profunda diversidad y versatilidad de las manifestaciones nacionales y culturales que muchos países africanos han insertado en las celebraciones rel i g i o s a s.

Pareciera más un intento de impo- ner la sobriedad y rigidez anglosajona en el espíritu de la gran profundidad histórica que representa la música y la danza africana, aun dentro del espacio re l i g i o s o.

Perdida totalmente se encuentra Ro- ma en el continente negro. No lo acercan a la ruta los intentos de abrazar niños enfermos ni los dis- cursos en defensa vigorosa de los valores esenciales de la familia africana.

El Papa se pierde la gran oportu- nidad de abrazar a África, perdido en los intentos de una censura que no es substituida por la defensa al derecho a la salud y a la vida.

La presencia en África del papa romano debe dar pie para que nos preguntemos por qué África tiene la tasa mayor de infecciones transmisibles, la mayor cantidad de huérfanos de padres y madres fallecidos por el sida, la mayor desproporción de pobres y enfermos en todo el mundo, respecto a personas ricas y s a n a s.

Cuando el Papa se pregunte esto y exija respuestas a los países de de- sarrollo desmedido, encontrará la ruta la continente que dio origen a la vida.


 
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